Qué hacer cuando los números no cuadran
Riesgo27 de mayo de 20264 min de lectura
Primero entender
Antes de asumir mala fe conviene comprobar si hay una explicación razonable: criterios contables distintos, periodos que no coinciden, partidas agrupadas de otra forma.
Muchas discrepancias son de presentación, no de fondo.
Después medir
Cuantificar el impacto: qué cambia en el resultado y en el plazo si el dato correcto es el peor de los dos.
Si la operación sigue funcionando con el peor dato, el asunto es de precio. Si no, es de decisión.
Y dejarlo por escrito
Lo que se aclara verbalmente no protege. Si una explicación resuelve una discrepancia relevante, debe quedar reflejada en el contrato como manifestación o garantía.
Cuando la otra parte no quiere ponerlo por escrito, eso también es información.
Esto es una parte. Cada operación se estudia entera —garantías, cargas, explotación y salida— antes de que se enseñe a nadie.
Cómo trabajamos